
Imagino una novela que desaparece. Que empiece así como ahora estoy empezando, diciendo eso, que desaparece. Hay un autor, sí, que soy yo y que tiene un personaje, un protagonista para esta novela, es la actriz Mary Elizabeth Winstead, la muchacha hermosa de la foto de al lado, que nació el 28 de noviembre de 1984 en Rocky Mount, California del Norte, Estados Unidos. Una biografía que encontré sobre ella en algún lugar de internet dice que es prima lejana de Ava Gardner, que es la menor de cuatro hermanos, que tiene un novio escritor, que le gusta cocinar, coser, bailar, cantar y que su color preferido, al igual que el mío, es el azul. Todo esto es real, eso, al menos, dice internet sobre mi protagonista y yo lo creo; y lo creo tanto como para afirmar que la fotografía de este comienzo no fue publicada en el 2006 por la revista Maxim, luego de su aparición en Final Destination 3, para ilustrar un artículo que la ubicaba entre las diez actrices más bellas del cine de terror. No, nada de esto último es cierto. En realidad, la imagen de Mary fue captada por la cámara Polaroid de la ex gloria del boxeo Rudy el Hacha Rodríguez, a quien más adelante conoceremos mejor, con el propósito de guardar un testimonio gráfico de los extraños sucesos de desaparición de personas que ocurren en la ciudad de Resistencia y que nadie parece dar por enterado y que tienen relación directa con la obra Monumento al Indio de Crisanto Domínguez. O, en todo caso, la polaroid de Mary sería algo más personal para Rudy, un recuerdo, junto su corazón, que acaba de guardar en el bolsillo interno de su viejo saco verde oliva, de la chica de la que está enamorado. Ahora, que tengo un comienzo, que mi novela de desaparecidos tiene un principio, es hora de que ella, mi protagonista, Mary Elizabeth Winstead, cuente en primera persona, ella, insisto, que ahora soy yo, en que lío estoy metida, en qué guerra secreta, cómo es que vine a parar a una ignota provincia del norte argentino, cuando debería estar estudiando el guión de mi próxima película, o mucho mejor, filmándola, o quizás dando una entrevista para Time, no sé, firmando autógrafos, me lleve el diablo, qué está haciendo una estrella de Hollywood como yo, traída de los pelos desde tan lejos para protagonizar la novela de un escritorsucho a quien se le ocurrió que podría ser una buena idea hacer desparecer personas en medio de una guerra secreta librada entre sociedades misteriosas en la cual un indio gigante de cemento de cuatro metros de altura cobra vida para vengarse.